Hay tres lunas en el cielo,
y tan sólo te miro,
recorro con mis ojos tu persona
envuelta en la sombra de esas palabras,
de susurros y expresiones,
de silencio.
Pensar que a veces lo recorro,
ese espacio meditabundo,
donde habitas,
donde te has quedado.
Pero poco a poco encuentro la manera
de volver transitando hasta tu rostro,
y simplemente hablo,
pero, al encontrarte,
descubro los hechos:
Me he quedado junto a ti,
y con el tiempo,
esas palabras,
se han ido juntando,
enmudeciendo el olvido,
dejándome verte
desde estas tres lunas donde me encuentro.

